Canadá: militares extranjeros acceden a residencia permanente con ventajas

Una novedad en el sistema Express Entry
Canadá marcó un hito en su política migratoria al realizar el mes pasado un sorteo exclusivo de Express Entry dirigido a militares extranjeros con formación especializada. Según Inmigración, Refugiados y Ciudadanía de Canadá (IRCC), se enviaron cuatro invitaciones para solicitar la residencia permanente (ITA), con un puntaje mínimo de 368 en el Sistema de Clasificación Integral (CRS). Esta puntuación, muy por debajo del promedio de los sorteos generales —que suele superar los 500 puntos—, refleja la intención clara de agilizar la incorporación de estos perfiles.
¿Por qué priorizar a militares extranjeros?
Esta medida responde a la escasez de personal cualificado en las Fuerzas Armadas Canadienses (FAC), especialmente en puestos técnicos o especializados. Los candidatos seleccionados en este sorteo debían tener un perfil activo en Express Entry y experiencia militar relevante, aunque los criterios exactos de selección no se han detallado por completo. Las habilidades demandadas podrían abarcar áreas como logística, tecnologías de la información, sanidad o ingeniería, sectores donde las FAC enfrentan dificultades para cubrir plazas con personal local.
Canadá no es el primer país en recurrir a la inmigración para reforzar sus filas militares. Programas similares existen en Estados Unidos (Military Accessions Vital to the National Interest, MAVNI) o en el Reino Unido, donde se ofrecen visas aceleradas a reclutas extranjeros. Sin embargo, el enfoque canadiense destaca por integrarse directamente en Express Entry, un sistema reconocido por su transparencia y eficacia. Esta iniciativa también podría responder a un desafío demográfico: las FAC cuentan actualmente con unos 68.000 efectivos, una cifra insuficiente para cumplir con los compromisos internacionales del país, en particular dentro de la OTAN.
Una oportunidad única para los candidatos
Para los militares extranjeros, esta nueva categoría representa una ventaja significativa. Normalmente, los candidatos a la inmigración económica deben acumular puntos según factores como la edad, el dominio del inglés o el francés, el nivel educativo o la experiencia profesional. Un puntaje de 368 sigue siendo accesible para perfiles jóvenes y cualificados, aunque no cuenten necesariamente con un título universitario o experiencia en sectores de alta demanda, como tecnología o salud.
Otra ventaja es la rapidez del proceso. Tras recibir la ITA, los candidatos disponen de 60 días para presentar su solicitud completa, y las resoluciones suelen tardar unos seis meses, frente a los años que pueden requerir otras vías migratorias. Para los reclutas militares, esta celeridad podría facilitar su incorporación a las FAC, donde los plazos de formación y despliegue ya son prolongados.
¿Qué impacto tendrá en la inmigración canadiense?
Esta medida plantea varias preguntas sobre la evolución de la política migratoria canadiense. En primer lugar, confirma la tendencia a diversificar los sorteos específicos de Express Entry, tras los dirigidos a profesionales sanitarios, oficios de la construcción o francófonos. El gobierno parece optar por un enfoque pragmático, donde la inmigración se utiliza para cubrir necesidades sectoriales concretas, más allá de una lógica puramente económica o humanitaria.
En segundo lugar, esta categoría podría atraer a candidatos de países aliados de Canadá, como Estados Unidos, el Reino Unido o miembros de la OTAN. No obstante, tampoco cierra la puerta a militares de terceros países, siempre que cumplan con los requisitos de seguridad y cualificación. Esta apertura podría enriquecer la diversidad de las FAC, ya conocidas por su multiculturalismo.
Por último, esta iniciativa podría servir de ejemplo para otros países con desafíos similares, como Australia o Nueva Zelanda, donde las fuerzas armadas también enfrentan dificultades de reclutamiento. Si Canadá demuestra la eficacia de este modelo, otras naciones podrían adoptar estrategias parecidas, transformando así el panorama de la inmigración militar a escala global.
Un equilibrio por encontrar
Queda por ver si esta medida se consolidará o ampliará. Por ahora, el número de ITAs emitidas (cuatro) es modesto, pero se trata de un primer ensayo. Si los resultados son positivos, el IRCC podría aumentar la frecuencia de estos sorteos o incluso reducir el puntaje mínimo. Sin embargo, una decisión así deberá sopesar las posibles críticas de otros candidatos a Express Entry, que podrían ver esta priorización como una desigualdad.
Además, la integración de militares extranjeros plantea retos en términos de cohesión interna. Las FAC deberán garantizar que estos reclutas se adapten a la cultura organizacional y a los valores canadienses, sin descuidar el alto nivel de preparación operativa. Un desafío considerable, pero que, a largo plazo, podría reforzar la posición de Canadá como destino atractivo para talentos internacionales, incluso en sectores tan exigentes como la defensa.
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